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Aniversario Primera Iglesia Bautista de Valparaíso

«Toda iglesia tiene una historia y cada historia está marcada por la fidelidad de Dios»

Bienvenidos a la Primera Iglesia Bautista de Valparaíso, una comunidad de fe que, por décadas, ha proclamado el Evangelio de Jesucristo en esta ciudad y en distintos lugares de Chile y del mundo. A lo largo de su historia, Dios ha guiado a esta iglesia mediante el servicio fiel de hombres y mujeres que han dedicado sus vidas a la predicación del Evangelio, la formación espiritual y el servicio a la comunidad. En este video queremos recordar con gratitud los orígenes de esta obra, conocer a quienes fueron parte de sus inicios y celebrar la fidelidad de Dios a través del tiempo.

«Pero para comprender quienes somos hoy, debemos volver a nuestros comienzos»

La historia de la Primera Iglesia Bautista de Valparaíso es el testimonio de cómo Dios obra a través de hombres y mujeres dispuestos a obedecer Su llamado. Es una historia de fe, servicio y compromiso con el Evangelio, que ha impactado a generaciones en la ciudad y más allá.

Los comienzos de la obra bautista en Valparaíso

El origen de esta congregación se remonta al año 1925, cuando el joven Isaías Valdivia, hijo de Wenceslao Valdivia, reconocido como el primer bautista de Chile, viajó a Estados Unidos para estudiar en el Instituto Bíblico Bautista de New Orleans. Su propósito era prepararse teológicamente para servir al Señor y predicar el Evangelio en su país.

Durante su permanencia en Estados Unidos, Valdivia desarrolló un ministerio pastoral en el departamento latino de una iglesia bautista, donde sirvió por nueve años. Posteriormente, junto a su esposa estadounidense y su hijo Jerry, regresó a Chile como misionero enviado por una iglesia bautista norteamericana.

La familia Valdivia decidió establecerse en la ciudad de Valparaíso, donde en ese tiempo no existía obra bautista organizada. Con fe y perseverancia comenzaron a compartir el Evangelio y a reunir a creyentes que anhelaban congregarse conforme a las enseñanzas del Nuevo Testamento.

La fundación de la iglesia

El 15 de marzo de 1936 se realizó un acontecimiento histórico para la obra bautista en la región: la organización oficial de la Primera Iglesia Bautista de Valparaíso.  

La ceremonia tuvo lugar a las 15:30 horas en un local ubicado en la calle Juana Ross Nº 113. En ese acto participaron los pastores Santiago McGavock, Salomón Mussiet, Guillermo McDonald e Isaías Valdivia, además de delegaciones de la Primera y Segunda Iglesias Bautistas de Santiago.

El servicio comenzó con el canto del himno Nº 71 acompañado por violines, seguido de una oración dirigida por el pastor McGavock. Posteriormente, el pastor McDonald compartió una exhortación acerca de la naturaleza y misión de la iglesia de Cristo, enfatizando la importancia de la vida cristiana.

Durante esta reunión se estableció formalmente la iglesia con 16 miembros fundadores. Entre ellos se encontraban el pastor Isaías Valdivia y su esposa Oline, Juan Quezada y su esposa, Carlos Espinoza y su esposa, Francisco Cárdenas y su esposa Catalina, Julia Cárdenas, Edelmira Sánchez, Catalina de Cuadra, Guillermina Figueroa, Elisa Gutiérrez, Adela Sánchez, Ernesto Labrín y Eduina Albornoz.

Ese mismo día también se reafirmaron los principios fundamentales de la fe bautista, que han guiado la vida de la iglesia desde sus inicios. Entre ellos destacan:

  • La Biblia como única autoridad de fe y práctica.
  • La necesidad de una experiencia personal de conversión.
  • El bautismo por inmersión como mandato bíblico.
  • La observancia de las ordenanzas del bautismo y la Cena del Señor.
  • La igualdad de los creyentes en la vida y gobierno de la iglesia.
  • La autonomía de cada iglesia local bajo la autoridad de Cristo.
  • La libertad de conciencia y la separación entre iglesia y Estado.

En esa misma sesión se nombró al pastor Isaías Valdivia como primer pastor de la iglesia y al hermano Ernesto Labrín como secretario. Así nació una congregación que, desde sus primeros días, se comprometió con el evangelismo, la enseñanza bíblica, las misiones y el servicio cristiano.

Expansión temprana y obra evangelizadora

Durante sus primeros años, la iglesia se caracterizó por un fuerte énfasis    evangelístico.           Los miembros no solo se congregaban en el local de Juana Ross, sino que también abrían nuevos lugares de predicación en distintos sectores de la ciudad. 

En 1937 se arrendó un local en la calle Fuentecilla, en el cerro Polanco, donde se realizaban cultos y Escuela Dominical. Poco tiempo después también se abrió otro punto de predicación en Playa Ancha, en la subida El Membrillo.

Ese mismo año la congregación se integró a la Convención Bautista de Santiago, fortaleciendo su vínculo con el movimiento bautista nacional.

La Escuela Dominical también tuvo un crecimiento significativo. Solo en seis meses del año 1937 se registró una asistencia acumulada de 1.235 personas, reflejando el entusiasmo y compromiso de la iglesia con la enseñanza bíblica.

La construcción del templo

A medida que la congregación crecía, surgió la necesidad de contar con un templo propio. Después de varios años de trabajo y oración, Dios proveyó los recursos necesarios para levantar una casa de adoración.

La construcción del templo fue posible gracias a la generosa ofrenda del hermano estadounidense Maxey Jarman, quien contribuyó al desarrollo de varias obras cristianas alrededor del mundo. La obra fue supervisada por el pastor Miller.

Finalmente, el domingo 22 de julio de 1951, a las 16:00 horas, se realizó la dedicación del templo ubicado en la avenida Pedro Montt Nº 2590, en la ciudad de Valparaíso. Desde entonces, este lugar se ha convertido en un centro de adoración, enseñanza y servicio para muchas generaciones.

El ministerio del pastor Oscar Docmac Ramos

Con el tiempo, el pastor Isaías Valdivia regresó a Estados Unidos, lo que llevó a la iglesia a buscar un nuevo pastor.

En febrero de 1954 llegó a la congregación         el         pastor            Oscar Docmac Ramos, quien desarrollaría uno de los ministerios pastorales más extensos e influyentes en la historia de la iglesia.

Oscar Docmac había nacido en Jerusalén el 15 de octubre de 1905 y llegó a Chile en 1927. Tras su conversión a Cristo, decidió dedicar su vida al ministerio y se convirtió en uno de los primeros egresados del Seminario Teológico Bautista de Santiago.

Fue ampliamente reconocido como un hombre de oración. Quienes lo conocieron recuerdan que solía levantarse en medio de la noche o en la madrugada para buscar a Dios en oración. También fue un consejero sabio y un dedicado estudiante de la Palabra de Dios. Su ministerio trascendió las fronteras denominacionales, ganándose el respeto de líderes cristianos de diversas iglesias.

En reconocimiento a su trayectoria espiritual y social, en 1998 recibió un homenaje de la Cámara de Diputados de Chile. Posteriormente, en diciembre de 2002, fue elegido por las autoridades de la ciudad de Valparaíso para recibir simbólicamente las llaves de la ciudad, las cuales fueron entregadas a Jesucristo, representado por el pastor Docmac. 

El 17 de abril de 2003 fue declarado ciudadano ilustre de Valparaíso.

El pastor Oscar Docmac partió a la presencia del Señor el 9 de abril de 2006, dejando un legado profundo de fe, oración y servicio.

Terremoto y restauración del templo

El 3 de marzo de 1985 un fuerte terremoto afectó gravemente a la ciudad de Valparaíso, causando importantes daños en el templo de la iglesia.

Durante un tiempo, la congregación debió reunirse en el templo de la Iglesia Presbiteriana de la ciudad mientras se realizaban las reparaciones.

La reconstrucción fue posible gracias al esfuerzo y compromiso de los propios miembros de la iglesia.

Entre ellos destacó el matrimonio de arquitectos César Araujo y su esposa, junto al constructor civil Moisés Valle, quienes diseñaron y supervisaron las obras de restauración, incluyendo la construcción de un nuevo bautisterio.

Nuevas etapas pastorales

Con el paso de los años se incorporaron nuevos líderes al ministerio pastoral de la iglesia.

En 1992 llegó el pastor Moisés Salinas Figueroa, quien sirvió junto al pastor Docmac y posteriormente continuó guiando la congregación. Posteriormente también se integraron otros pastores que colaboraron en la obra, entre ellos el Pastor Samuel Reyna, Pastor Manuel Lantaño, Pastor Rubén Arroyo, Pastor Humberto Donoso, Pastor Juan Marcos Venegas, Pastor Manuel Mora, Pastor Cristián Salinas, Pastor Juan Vallejos, Pastor Yerko Andaur y entre otros.

Desarrollo social y educacional

A lo largo de su historia, la iglesia también ha desarrollado diversas obras de servicio a la comunidad.

Entre ellas destacó un comedor abierto que atendía a estudiantes universitarios de escasos recursos, así como diversas ayudas sociales a personas necesitadas mediante la entrega de alimentos, ropa y medicamentos. 

Con el tiempo también se estableció un jardín infantil y una sala cuna, que posteriormente dieron origen al Colegio Speiro. El nombre “Speiro” proviene del griego y significa “sembrar” o “sembrador”, reflejando la misión educativa y espiritual del establecimiento.

Iglesia madre y expansión misionera 

La Primera Iglesia Bautista de Valparaíso ha sido considerada una iglesia madre para muchas otras congregaciones de la región.

De ella nacieron iglesias en distintos lugares. Algunas de ellas fueron:

  • Iglesia Bautista de Viña del Mar
  • Iglesia Bautista de Quintero
  • Segunda Iglesia Bautista de Valparaíso
  • Tercera Iglesia Bautista de Valparaíso
  • Iglesia Bautista de Villa Hermosa
  • Iglesia Bautista de Playa Ancha
  • Y más.

Además, bajo nuevas etapas ministeriales se han impulsado otras iglesias en distintas ciudades del país, extendiendo el alcance del Evangelio.

La iglesia también ha participado en el apoyo a misioneros en diferentes partes del mundo, incluyendo Brasil, Sudáfrica y otros campos misioneros.

Desafíos y nuevas etapas de la iglesia

A partir del año 2018, la iglesia vivió uno de los períodos más complejos de su historia reciente. Producto de conflictos internos, la directiva de la iglesia procedió a poner término a un contrato de trabajo pastoral. Como consecuencia de esta situación, la congregación quedó temporalmente sin pastor y el liderazgo espiritual pasó a ser asumido por el cuerpo de ancianos de la iglesia. Durante este tiempo, la congregación experimentó un importante éxodo de miembros, ya que una gran cantidad de hermanos decidieron retirarse, y a raíz de esto, la iglesia quedó conformada aproximadamente por veinte hermanos en plena comunión, quienes permanecieron firmes sosteniendo la obra del Señor. 

En el año 2019, el país vivió el periodo conocido como estallido social, lo cual también afectó directamente a la iglesia. Debido a las constantes manifestaciones que se realizaban en las inmediaciones del templo, la congregación se vio obligada a cerrar sus puertas en reiteradas ocasiones para resguardar la seguridad e integridad de los hermanos.  Durante ese tiempo el frontis principal del templo fue afectado por numerosos rayados y grafitis. Entre ellos destacaban frases como: “La única

Iglesia que ilumina es la que arde”, lo que insinuaba una amenaza directa de incendio contra el templo.

En una ocasión particularmente preocupante, mientras se desarrollaba una reunión de todo el liderazgo de la congregación dentro del templo, un grupo de manifestantes atacó el edificio lanzando piedras y otros objetos contundentes. Este ataque provocó la destrucción de todos los cristales de la fachada del templo y puso en riesgo la integridad de los hermanos que se encontraban reunidos en su interior.

En el año 2020, la iglesia enfrentó un nuevo desafío con la llegada de la pandemia. A causa de las disposiciones sanitarias y legales que prohibían las reuniones presenciales, la congregación debió cerrar temporalmente sus puertas. Durante ese periodo los hermanos continuaron recibiendo enseñanza bíblica y estudios de la Palabra de Dios a través de las redes sociales y medios digitales.  Los ancianos y diáconos asumieron la responsabilidad del cuidado espiritual de la iglesia, mientras que el directorio continuó atendiendo los aspectos administrativos de la congregación. 

Posteriormente, en el año 2022, la Primera Iglesia Evangélica Bautista de Valparaíso vivió un tiempo de restauración institucional al reincorporarse a la Asociación de Iglesias Bautistas de la Quinta Región.  Ese mismo año, tanto la iglesia como el colegio, volvieron a abrir sus puertas para el desarrollo normal de las funciones espirituales, educativas y de enseñanza.  A mediados del año 2023, se informó del cierre del colegio, el motivo fue por temas administrativos, financieros y sociales. Y a principios del año 2024, se terminan los trámites del cierre del colegio. 

También en el año 2023, la iglesia se reincorporó a la Unión Bautista de Chile (UBACH), fortaleciendo nuevamente sus vínculos con el movimiento bautista nacional y con otras congregaciones del país. 

Finalmente, en enero del año 2024, la congregación recibió al Pastor Leonardo Miranda junto a su familia, quien fue llamado para asumir el pastorado de la iglesia.

Desde    entonces, el Pastor Leonardo Miranda se desempeña como pastor oficial de la congregación, guiando espiritualmente a la iglesia en esta nueva etapa de su historia y ministerio.

Identidad y misión de la iglesia hoy  

Hoy, después de muchas décadas de historia, la iglesia continúa afirmándose en los principios que la vieron nacer: la autoridad de las Sagradas Escrituras, la centralidad de Jesucristo, el poder del Espíritu Santo y el compromiso con la misión de llevar el Evangelio a todas las personas.

Su visión es ser una iglesia evangelizadora y restauradora, donde las personas puedan conocer a Cristo, crecer espiritualmente y ser transformadas para impactar la sociedad.

A lo largo de los años, esta congregación ha enfrentado desafíos, cambios y nuevos tiempos, pero siempre con la convicción de que la iglesia pertenece a Cristo.

Como dice la Escritura en Efesios 1:22–23:

“Dios sometió todas las cosas al dominio de Cristo y lo dio como cabeza de todo a la iglesia. Esta, que es su cuerpo, es la plenitud de aquel que lo llena todo por completo”.

«90 años después, seguimos caminando en la misma fe y con el mismo propósito: Glorificar a Dios y anunciar el evangelio de JESUCRISTO».

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